Teletrabajo en el año 2026: nuevas reglas que empleadores y trabajadores deberían revisar

El Reglamento de la Ley de Teletrabajo fue modificado en julio de 2026. Los cambios obligan a revisar políticas internas, acuerdos, cambios de lugar, supervisión y reglas para situaciones que ocurren durante la jornada remota.
El teletrabajo sigue evolucionando
El 22 de julio de 2026 se publicó el Decreto Supremo No. 009-2026-TR, que modificó diversos artículos del Reglamento de la Ley No. 31572 e incorporó nuevas disposiciones relacionadas con derechos y deberes de los teletrabajadores.
Pocas semanas después, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) publicó una guía actualizada sobre teletrabajo. Para las empresas que mantienen esquemas remotos o híbridos, es un buen momento para revisar si sus políticas y acuerdos reflejan las reglas vigentes.
La ubicación del trabajo no es un dato menor
El lugar desde el cual se presta el servicio tiene implicancias de seguridad, conectividad y organización. Las modificaciones reglamentarias desarrollan aspectos vinculados con el cambio del lugar habitual de teletrabajo y con las condiciones para la supervisión de seguridad y salud.
En la práctica, esto exige que la empresa tenga un procedimiento claro para informar o gestionar cambios y que el trabajador conozca qué debe comunicar cuando modifica el lugar desde donde trabaja.
También hay reglas para las interrupciones y actividades personales
El marco actualizado aborda situaciones que forman parte de la realidad del trabajo remoto: interrupciones de conectividad, actividades personales durante la jornada y verificación de condiciones de seguridad. Estos temas requieren reglas internas proporcionadas y consistentes con la norma.
Una política demasiado genérica puede producir conflictos porque no explica qué debe hacer la persona ante una contingencia. Una política excesivamente rígida también puede desconocer la naturaleza propia del teletrabajo.
Actualizar documentos ayuda a prevenir conflictos
Las empresas deberían revisar convenios o adendas de teletrabajo, políticas internas, canales para reportar incidentes, reglas de supervisión y procedimientos de cambio de modalidad o ubicación. También conviene capacitar a quienes administran equipos para que la gestión cotidiana sea coherente con esas reglas.
El teletrabajo ya no es una solución excepcional. En muchas organizaciones es una modalidad estable y, por lo tanto, necesita el mismo nivel de claridad jurídica y operativa que cualquier otra forma de prestación laboral.






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