Fiscalización tributaria cada vez más digital: cómo prepararse para cartas inductivas y requerimientos electrónicos de SUNAT

Las comunicaciones electrónicas permiten a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) detectar y gestionar inconsistencias con mayor rapidez. Para las empresas, responder bien depende menos de improvisar un descargo y más de tener información contable y documental consistente antes de recibir la comunicación.
La revisión puede empezar en el buzón electrónico
La SUNAT cuenta con el sistema de Gestión Inductiva Electrónica (GIE), diseñado para facilitar la atención de acciones inductivas. A través del buzón electrónico, un contribuyente puede recibir una carta inductiva o una esquela de solicitud de información cuando la administración detecta posibles inconsistencias u omisiones.
La carta invita a regularizar o sustentar la situación comunicada. La esquela puede exigir, además, documentación o información dentro de un plazo determinado. En los casos indicados por la SUNAT, el sustento puede presentarse mediante el propio sistema GIE.
El problema no empieza cuando llega la carta
Una inconsistencia puede originarse en diferencias entre declaraciones, comprobantes, registros electrónicos o información reportada por terceros. Si la empresa espera a recibir la comunicación para reconstruir el sustento, el tiempo disponible puede resultar corto.
Por eso, la prevención tributaria tiene cada vez más relación con la calidad de los datos y documentos que respaldan las operaciones. Facturas, contratos, órdenes, entregables, medios de pago y registros contables deberían poder contar la misma historia.
Responder requiere revisar antes de aceptar la observación
Una acción inductiva no debe ser tratada como un mensaje administrativo sin análisis. La empresa necesita identificar exactamente qué periodo y operación se cuestionan, contrastar la información y determinar si corresponde regularizar o sustentar su posición.
Cuando existe sustento, este debe ser coherente y suficiente. Cuando la inconsistencia es real, evaluar oportunamente su regularización puede evitar que el problema avance sin control.
La digitalización aumenta la importancia del orden interno
Cuanto mayor sea la capacidad de la administración para cruzar información, más importante resulta que la empresa pueda explicar sus operaciones con evidencia organizada. Esto no es solo un asunto del área contable. Contratos, compras, ventas, logística y tesorería también generan documentos que pueden ser necesarios en una revisión.
La fiscalización digital no elimina el análisis jurídico tributario; lo vuelve más dependiente de la trazabilidad. Una empresa preparada no es la que nunca recibe una comunicación, sino la que puede entenderla y responder con información consistente.






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